lunes, 25 de agosto de 2008
jueves, 21 de agosto de 2008
Españolas en París, moritas en Madrid

Españolas en París, moritas en Madrid
En la actual temporada turística, la presencia española en Marraquech puede difícilmente pasar inadvertida. Grupos de jóvenes y menos jóvenes, pertrechados a menudo de todo lo necesario para su aventura "personalizada" en el desierto, pasean por los zocos de la medina vestidos de Coronel Tapioca o exploradores de El Corte Inglés. Pisan fuerte y recio, en una actitud de condescendencia simpática con los indígenas. Discuten en los cafés de compras y regateos, de las maneras de eludir la invitación aviesa de los bazaristas, de sus encuentros "casuales" con guías no oficiales, del peligro hipotético de hipotéticos carteristas.
Una amiga me refirió la irrupción de un mozo de mil bolsillos, distribuidos en su pantalón, chaleco y gorro, en uno de los estancos más concurridos de la plaza. Se había adelantado a la cola de los que esperaban y asestó contundentemente a su dueño: "¡Eh, tú, dame un paquete rubio marroquí!". Me acordé de- la frase de Borges: "Los españoles no hablan mejor que nosotros; hablan más alto".
Esta llegada masiva de nuevos ciudadanos europeos - lo somos ya, por la gracia de Dios, desde hace 14 años- me recuerda a veces la que, a comienzos de los sesenta, se volcó en España, ansiosa también de sol y exotismo. ¿Hablaban tal vez de nosotros aquellos franceses y alemanes como nosotros hablamos hoy de los moros? Mientras intentaba establecer un posible paralelo entre ambas situaciones y sus protagonistas, una compatriota admiradora como yo, dijo, "de Marruecos y los árabes" se presentó a saludarme en una de las terrazas a las que suelo ir al anochecer. Había seguido mi intervención en algún acto cultural madrileño y sintonizaba, afirmó, con mis ideas y sentimientos.
"Sí, es un país atrasado, pero me gusta. Aunque muchos digan que los moros son muy distintos de nosotros y que no te puedes fiar de ellos, si les educas un poco, te son fieles y se portan bien. Figúrese que en casa tengo a una morita del norte, que habla español. La pobre no sabía ni jota de nuestra cocina ni de nuestras costumbres, y he debido enseñárselo todo: cómo guisar, lavar la ropa en la lavadora, servir la mesa... Si no le dices haz esto y eso y aquello', se queda sentada en un rincón, con la fatalidad de esa gente. Pero es limpia y muy escrupulosa con el dinero de la compra. A veces me olvido el monedero en casa y nunca me ha faltado nada ..."
La música sonaba de modo familiar en mis oídos. Aunque los emigrantes españoles de los cincuenta y sesenta del siglo que nos deja no naufragaban en pateras ni debían escalar cercas con torres de vigilancia y alambre de púas, sufrían no obstante de las humillaciones del racismo cotidiano y administrativo de los países de acogida. José Ángel Valente me recordaba hace poco que en 1955, los que llegaban a la estación de Ginebra eran separados de los demás viajeros y desinfectados por los servicios sanitarios suizos.
De vuelta a casa, mientras me esforzaba -empeño inútil- en poner un poco de orden en mi biblioteca, di con el ejemplar de un manual destinado a ayudar a las sirvientas españolas recién, llegadas a Francia así como a sus amas todavía no adiestradas en el manejo del léxico doméstico en nuestra lengua indispensable al buen funcionamiento del hogar. Se titula Guide bilingue ménager, con el dibujo de una españolita con delantal y cofia, impreso en París en 1964.
Por una serie de circunstancias que no vienen al caso, el apartamento en el que vivía con Monique Lange se convirtió en otoño de 1956 en un punto de cita de numerosas sirvientas de la región valenciana (fue el año de la helada que quemó los naranjos y, a consecuencia de ello, millares de peones agrícolas emigraron con sus familias a la cercana, pero culturalmente remota, Europa). Gracias al círculo de amistades de Monique, conseguí colocar a una buena veintena de ellas a veces en familias tan ilustres como la del etnólogo Levi-Strauss. Los domingos y días festivos, les bonnes -así llamaban entonces las señoras francesas a sus españolas- acudían a casa, solas o con sus maridos, y allí discutían de las virtudes y defectos de sus patronas y patrones, de sus ritos y costumbres domésticos y extraños gustos culinarios. Un periodista aficionado al comadreo, de los que tanto abundan ahora, hubiera podido componer un sabroso artículo moteado de negritas sobre las intimidades, grandezas y miserias de algunos famosos.
Pero vuelvo al Guide bilingue ménager que el azar puso en mis manos. El manual se divide en una serie de apartados referentes a compras, cocina, lavado, planchado, servicio de mesa, etcétera, cuya lectura, treinta y pico años después, me supo a gloria. Por ello me permitiré reproducir algunos párrafos del mismo para ilustración del lector de hoy:
"Debe Vd. saber que la Española no es holgazana, sino dura al trabajo (sic) y no se queja de él, sobre todo si se siente en confianza. No se inquiete si un día encuentra su cocina invadida por un grupo de amigos o parientes españoles, recién llegados a Francia sin nada para comer, ni dónde dormir... pero sobre todo no piense que tiene que hospedar, a la fuerza, a toda España y que los Españoles son unos invasores y unos frescos ..."
"El Español tiene el sentido del deber y no el de la reivindicación, tan querido del Francés. En general, no se queja y acepta su condición, con esa fatalidad heredada de la ocupación árabe".
"No intente tampoco discutir y razonar, utilizando su lógica deductiva francesa. En la mayoría de los casos, el Español no le comprenderá, pues es más bien intuitivo".
"Con buena voluntad de las dos partes para adaptarse, para aceptar mutuamente las diferencias de mentalidad... tendrá en su casa a una empleada española fiel, trabajadora y alegre ..."
Tras estas generalidades sociológicas -cuyo posible parecido con las expuestas por la buena señora sobre su "morita" sería pura coincidencia-, el manual se extiende en consejos y explicaciones tocantes a la limpieza, el silencio, las buenas maneras, todos los cuales merecerían una reproducción in extenso. Ante la imposibilidad de hacerlo, me limitaré a espigar de ejemplo las reflexiones acerca de la cocina:
"El trabajo de la empleada española consistirá en hacer la cocina cotidiana y los platos franceses más corrientes... Es necesario que en adelante aquélla se olvide de las costumbres españolas, muy diferentes de las nuestras, y no se acuerde de ellas sino el día en que la familia francesa, ávida de novedad y folclore, le pedirá de (sic) hacer un plato español típico. El francés tiene un privilegio -o una pega- con respecto a las otras naciones: ¡tiene un hígado. Cuídelo y conserve intacto este órgano al cual (sic) nos interesamos tanto. No querernos decir con esto que la cocina española sea incomible ni menospreciada en Francia, ¡Lejos de nosotros tal afirmación, que sería contraria a la realidad y a nuestros propios gustos! Pero el francés está muy orgulloso de la reputación de su cocina y se muestra puntilloso en preservarla", etcétera.
Fotocopié algunas páginas del manual con la intención de ofrecérselas a mi simpática interlocutora madrileña; pero no volví a verla en el café. Escuché, eso sí, varias conversaciones sobre los moros y Marruecos. Pese a las incomodidades del viaje y altas temperaturas de la estación, el desierto parece haber fascinado a todo el mundo (sus habitantes, mucho menos). Pero no oí ningún comentario de mis compatriotas a la lectura de los diarios, con titulares referentes al muro de la vergüenza de Ceuta, al naufragio de las pateras y al baile de máscaras de los giles y gilis de Melilla Probablemente porque se trata de sucesos y hechos acaecidos en un planeta distinto.
Marruecos digital
Musa Ammar Majad
Musa Ammar MajadMusa Ammar Majad, hijo de padre palestino y madre colombiana, nació en Táriba (estado Táchira, Venezuela) en 1977. Es Licenciado en Letras, con Mención en Historia del Arte, graduado Summa Cum Laude por la Universidad de Los Andes (Mérida, Venezuela). También posee estudios en literatura por la Universidad Nacional de Mar del Plata (Argentina).
Sus publicaciones pasan por lo académico, la creación literaria y fotográfica y la actualidad. En soportes digitales e impresos, libros y artículos de su autoría se encuentran en distintos países. Destacan: «La Trinidad trifacial de Tepotzotlán. Lo monstruoso y lo herético en un cuadro novohispano» (2004), Memoria de Grado para optar a la Licenciatura en Letras: Mención Historia del Arte, con calificación máxima de 20 puntos y «mención publicación»; columna quincenal de opinión «Arte en la Crítica» (2005-2007) en Sic en el Medio (Bucaramanga, Colombia); «E. M. Cioran y Ben Ami Fihman: correspondencias en Respiración artificial» en Letralia (Cubagua, Venezuela, 2005), Crítica (Santiago de Chile, Chile, 2005), Cuadernos de Literatura (Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela, 2002); «Vindicación de la cultura musulmana a partir de la Divina Comedia», en Palabras diversas (Madrid, España, 2006); «Estadísticas del apartheid palestino», en Rebelión (Madrid, España, 2007), en Islam (Córdoba, España, 2007), en Centro de Medios de Información Alternativos de Québec (Canadá, 2007), en Por palestina (Madrid, España, 2007), en Oficina de información chileno-palestina (Santiago de Chile, Chile, 2007); columna quincenal de opinión «La Hegemonía y sus contras» (2006-2007) en Sic en el Medio (Bucaramanga, Colombia); columna semanal y de opinión «Nueva Visión» (1996), en Diario de los Andes (San Cristóbal, Táchira, Venezuela); «Fotografías de la Soledad», Exposición fotográfica, en Almiar (Madrid, España, 2007); Entre las murallas del tiempo (1996), poemario (Editorial Lito-Lila, San Cristóbal, Táchira, Venezuela).
Badosa.com ha publicado su novela corta El origen de la desesperación.
Baudelaire y la crítica de arte Musa Ammar Majad
¿Cómo ejercía Baudelaire la crítica de arte? De sus textos se puede inferir la respuesta. Ya para el Salón de 1845 anuncia que el
De lo que se desprende la existencia de 1) un método, 2) una jerarquización de los artistas, 3) unos valores asignados. En cuanto al método, éste no compete únicamente al aparato discursivo, que comprende ejercer la crítica del Salón artista por artista u obra por obra, sino también al ejercicio de aquellas facultades propias del crítico, a saber —como lo declara en la primera parte del artículo que escribió para la Exposición Universal de Bellas Artes de 1855—: la voluntad aliada a la imaginación para operar en el individuo que contempla y anexiona, por medio de los sentidos, la obra, independientemente del ámbito cultural y geográfico del que ésta provenga. El crítico ante todo —aclara— es un espectador que trabaja sobre la imagen como único resultado. En consecuencia, más que por la naturaleza de su composición, la obra de arte debe ser destacada por sus cualidades subjetivas, dando cabida en el discurso, por tanto, a sustantivos imprecisos como sentimiento o placer. La jerarquización de los artistas y los valores asignados a éstos por el público vienen dados, sobre todo, por la “presencia” en la obra de la imaginación sobre la sensibilidad. Así, para el Salón de 1859, explica que
Esta “resurrección de lo nuevo” no es otra cosa que la presencia de la originalidad. Tan importante es este carácter para Baudelaire que, al momento de abordar las virtudes de Delacroix, no duda en señalar: “...es el pintor más original de los tiempos antiguos y modernos” (1982, p. 338). Es más una novedad en las formas, las cuales no deben ser discutidas, sí apreciadas, pues la pintura es un evocar, un operar mágico, que escapa a la comprensión, por parte del crítico, de cualquier método utilizado por el artista para suscitar la idea y el sentimiento. En tal línea, la noción de progreso, en cuanto artístico, debe entenderse, como declara para la Exposición Universal de 1855, en función de los logros del artista en imprimir a las obras saber y fuerza imaginativa, y no en las vías adoptadas —que suscitan afirmaciones como la de que “la industria fotográfica era el refugio de todos los pintores fracasados” (1982, p. 343)— para que el cuadro sea una extensión fidedigna de la realidad, que considera trivial. Por todas estas características y nociones que determinan la concepción temperamental que del arte y la crítica posee Baudelaire, cabe la interrogante: ¿cuál modalidad artística es la más idónea para el ejercicio de una crítica tal? Indiscutiblemente, la pintura, que imprime un único punto de vista, el del pintor, permitiendo, por ende, acentuar la expresión, impidiendo —siempre según Baudelaire— que el cuadro sea algo más que lo propuesto por el artista. Referencias bibliográficas
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miércoles, 20 de agosto de 2008
La ONG hispano-marroquí cooperación y desarrollo con el Norte de África


CODENAF ha dado pruebas durante estos años de la cooperación cultural entre artistas de las dos orillas del Mediterráneo, al producir un CD “Al-Kantara”(1)término árabe que significa puente) en el cual el flamenco se fusionó con la música arábigo-andalusí. El contenido del CD se refiere a ese reencuentro entre artistas andaluces, artistas venidos del Norte de Marruecos, y artistas inmigrantes afincados en Andalucía, consiguiendo de este modo un partenariado entre ambos.
“Al-Kantara” más allá de una fusión entre las músicas flamenca y arábigo-andalusí, el CD grabado en el Carmen de las Cuevas pretende recrear aquello que se dio históricamente en el Reino Nazarí de Granada: El encuentro entre músicos hispano-musulmanes y sus colegas cristianos durante las famosas veladas o Leilas.
El guitarrista granadino Emilio Maya secundado por un buen cuadro de acompañantes, conduce la parte flamenca compartiendo protagonismo con sus colegas marroquíes, ya en los violines, el laúd, la derbuka, el tar o el qanún; con la guitarra, la voz rajada y flamenca de Antonio Campos, la percusión de Moreno y sobre todo el baile y zapateo de Ana Calí, mostrando así el innegable parentesco entre las dos músicas.
Mohamed El Akel es dueño de una bella voz, densa, rica en matices, forjada en el canto andalusí o el Mawwal. En el recitado de toda la poesía arábigo-andalusí se encuentra el muganni, es decir el cantaor o declamador, el muganni ha de tener una gran memoria y se siente ligado a un texto determinado, no compone con palabras sino con frases hechas adaptadas al metro, lo que facilita su retentiva y su labor poética, es decir, el verso comporta fórmulas (tipo acordes) con las estructuras métricas y melódicas (kalam mawzun aala wazn makhsus) a las cuales se han plegado poetas, juglares y cantores de todos los tiempos, lo cual no es óbice, para que subsista la improvisación en el conjunto, en este terreno el violinista Mohamed El Akel es sin duda hoy por hoy uno de los valores más sólidos del arte de declamar como lo prueba su larga trayectoria.
La declamación de la poesía arábigo-andalusí, como la música, gozan de tarab; el tarab es una conmoción física y mental que atenaza al oyente y lo subyuga en un estado de exaltación emocional que se quisiera eterna.
Bonitos y frescos temas, alternancia del cante flamenco y el andalusí, composiciones de los músicos marroquíes (Abdeslam Nayti al qanún, Mohamed Mortaji al violín, Mustafá Bakali al laúd y Otman Benyahya a la derbuka) buenas improvisaciones donde destaca de forma sorprendente y admirable el guitarrista Emilio Maya, y una buena base rítmica a cargo del excelente percusionista Moreno, son elementos que componen esta grabación genuinamente granadina.”Al- Kantara” es un soplo de paz en tiempos de tormenta.
Al-Kantara es un recorrido poético musical a través de la fusión de las músicas flamenca andalusí, los cantes y los textos cuidadosamente seleccionados por su contenido estético.”
CODENAF como ONG surgida de la inmigración ha hecho de la cultura el motor de toda política de desarrollo y cooperación cultural entre los artistas del Norte y del Sur, favoreciendo así la movilidad de artistas, obras, productores y público tal y como lo reflejaron las recomendaciones del Foro Diálogo Cultural de
Mustafá Akalay Nasser,
Delegado de
Marruecos
[1] El CD producido por CODENAF fue financiado por
domingo, 17 de agosto de 2008
Novedad Editorial
miércoles, 13 de agosto de 2008
LAZARILLO de TORMESعبداللطيف شهبون

يتعزز الرصيد الروائي الشطاري بهذه الترجمة الرفيعة التي أعدها الصديقان
إدريس الجبر وني و محمد المساري بدعم من وزارة الثقافة الإسبانية وباقتدار لغوي و حس نقدي يصحح المترجمان ما سلف نشره من أصل هذا النص المؤسس...

